León López lleva más de 25 años coleccionando muñecas, las más antiguas de 1850; hoy tiene reunidas 500 peponas.
Sus ojos, inmersos en algún tiempo pasado, miran a través de sus pupilas fijas e inamovibles cómo evoluciona el mundo. Ellas han vivido acontecimientos históricos, han jugado con niñas ya desaparecidas y, ahora, parece que las olvidadas son ellas. Son las muñecas de porcelana, metal, celuloide o papel cartón que devienen para los amantes del coleccionismo en auténticas obras de arte. (Continue Reading)











































